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Atawallpa Oviedo Freire, poieta, escritor franco-ecuatoriano, filósofo-médico (Wakakue), autor de 12 libros, 5 traducidos al francés. Director de la Escuela Alteridad. Vive en La Paz.

Desde los años 50 del siglo pasado se viene discutiendo algo más allá del denominado concepto de la “toma del poder” y de las formas típicas de cambio enarboladas por la izquierda convencional con su fórmula marxista-leninista-estalinista.

Siendo la “toma del poder” el punto de quiebre entre unas tendencias y otras, es decir, si se debe proceder a la “toma del poder” o el de “construir el poder popular”. O, de cual es la primera o si son paralelas.

La mayoría ha optado por la toma del poder, para desde ahí supuestamente construir el poder popular. Pero los que han llegado al poder, no se han dedicado a construir el poder popular, sino, tan solo a mantenerse en el poder, concentrando todo en el partido y rindiendo culto al caudillo mayor. Aquel que representa a todo el pueblo, el que mejor sabe y siente lo que el pueblo quiere.

Incluso, han recurrido a la tiranía, y hasta la persecución de gente del propio pueblo acusados de pequeños burgueses y hasta la matanza de sus propios compañeros tildados de traidores.

La toma del poder ha servido fundamentalmente para consolidar el capitalismo, antes que para destruirlo, bajo el pretexto de que hay crear las condiciones y las bases para el socialismo. De que el socialismo surgirá de las cenizas del capitalismo, por lo que es un paso obligado el desarrollar el capitalismo. Dedicándose a engrandecer el Estado burgués para administrar mejor el capitalismo, y en muchas ocasiones, mejor que la derecha. Los capitalistas le llevan a crisis agudas al capitalismo y los socialistas-comunistas se encargan de resolver las crisis y de levantar nuevamente el capitalismo.

Ante este panorama, los zapatistas o el EZLN de México al ver que la toma del poder no tenía resultado en ninguna parte del mundo (y sigue sin tenerla hasta ahora), optaron en 1994 por construir el poder desde abajo y desde pequeños territorios. Por fuera del estado mexicano y de toda la institucionalidad impuesta a los pueblos indígenas, en la colonia y la república.

Decidieron construir su poder comunal de base en Chiapas (México), como plan piloto práctico y como foco de luz que irradie a otros, para que cada cual active sus propias formas autonómicas.

Para hacerlo posible y realizable, tomaron como zócalo de su proyecto al sistema milenario de comunidades, todavía existentes en esa región. Con algo cierto y concreto, antes que lanzarse a nuevas aventuras mesiánicas y experimentos surgidos en la cabeza de algún trasnochado que se había iluminado con una nueva utopía.

Siguiendo este ejemplo, en 2005 los militantes marxistas leninistas del Partido Comunista Kurdo (PKK) con Abdullah Ocalan a la cabeza, decidieron seguir un camino parecido. Habían luchado por muchos años por la construcción de un estado para el pueblo kurdo, ya que, son una de las pocas culturas en el mundo que no tienen un territorio conjunto, ni un sistema social y de gobierno que cobije a todo su pueblo.

Vivían (y viven) desperdigados en diferentes Estados: Turquía, Siria, Irak e Irán, por lo que ambicionaban tener también su propio Estado. Creyendo que eso les faltaba y que tenían derecho a tener un Estado como casi todos los pueblos del mundo. Hasta que se dieron cuenta que el Estado como tal o la forma Estado ya no era una aspiración, sino una traba para poder construir un mundo kurdo lo menos desigual posible.[1]

Construir el estado del Kurdistán significaba construir una estructura estatal con las típicas instituciones de la división en los 3 poderes, el modelo de la democracia y los partidos políticos, y toda la lógica de los estados modernos.

A ese Estado se incorporarían los kurdos: marxistas, liberales, conservadores, ricos, pobres, urbanos, campesinos, etc. Todos los cuales constituirían un Estado diferenciado en clases sociales, donde los urbanos controlen el estado, en el que un grupo privilegiado de miembros de los partidos dirijan el gobierno y el Estado, en el que las élites dictaminen la vida de los demás desde un gobierno centralizado y piramidal. Etc. Tal como son todos los Estados en el mundo, los cuales guardan las mismas características y situaciones de disparidades y de desigualdades.

Es decir, crear el estado del Kurdistán, en la situación en la que cada familia se encontraba a ese momento, era incorporar a gente que estaba en desigualdad de condiciones, dentro de un aparato estatal.

Todos arropados dentro de un Estado, en el que, si bien tendrían una cultura similar y convivirían entre creencias similares, pero estarían fragmentados económicamente en diferentes niveles sociales, divididos políticamente en distintas tendencias ideológicas y partidistas, etc.

Por lo que renunciaron a reunirse o integrarse en esas condiciones de grandes desigualdades, para reproducirlas en el nuevo estado, legalizando y naturalizando todo ello. Pasando a ser otro estado más en el mundo en las mismas circunstancias, y normalizando que es lo único posible a construir.

Para luego desde ese estado disímil, a la final capitalista, luego pasar a construir el estado socialista, y para recién en el comunismo desaparecer el estado, la democracia y el partido, como pregona la teoría marxista leninista.

Se dieron cuenta que el socialismo seguía la misma dinámica de división social, que mantenía la dominación de clase como forma revolucionaria, que a la final, reproducía el mismo sistema pero en una forma inversa.

Vía que obligaba a consolidar primero el capitalismo para crear el proletariado, concebida como la supuesta clase más avanzada. Mecanismo para proceder al desarrollo de las fuerzas productivas y de los medios de producción, y, toda la demás lógica que dictamina y establece el dogma de la izquierda, para todos los pueblos del mundo que quieren una transformación.

Prefirieron mejor fortalecer su sistema milenario de comunas, de buscar horizontalizar más a la población para que no hayan tantas y dispares desigualdades económicas entre sus miembros, de no dividirse en tantas corrientes políticas que les conduzca a infinitas luchas por el poder, etc.

Y en vez de construir un Estado, decidieron que era preferible organizar un sistema mancomunitario de federación y confederación de comunas. Inspirándose en los zapatistas y en otras comunidades de Abya Yala o Amerike[2] (nombre milenario). Y también motivándose en algunos ensayos del estadounidense Murray Bookchin, sobre la ecología social y el municipalismo libertario.

Resolvieron también fortalecer el sistema y modo de vida comunitario campesino, sobre el sistema y la forma de vida en ciudad. Carácter éste, que agrupa a las personas individualmente, que las particulariza, despersonaliza, y enajena.

Modelo urbano en el que el mercado y el consumismo se convierten en el motor de la vida, y en el que la cotidianeidad se disuelve en una vida burocrática al interior del estado y en una vida autómata al servicio de las empresas.

Concluyeron en consolidar el espíritu comunitario simbiótico, en el cual se busca la colaboración de todos los miembros para beneficiarse mutuamente. Evitando entrar en el modelo de la competencia que sobrepone a unos pocos sobre los demás, y que termina dominándolos en última instancia. Con ello, reproduciendo un sistema esclavista de dominadores y dominados, de explotadores y explotados.

Por el contrario, optaron por un modelo mutualista entre los seres humanos y los demás seres de la vida. Dedicándose a montar un modelo de crianza y co-crianza sobre la madre tierra, antes que dedicarse a expoliarla para tener más bienes y dinero, para con ello, supuestamente terminar con la pobreza, que es el discurso principal de la izquierda.

Renunciaron a construir el Estado del Kurdistán, y prefirieron fundar un sistema mancomunitario, al cual le llamaron Confederalismo Democrático del Kurdistán. Entendieron que no era necesario construir un estado plurinacional, como se pregonaba por algunos como una salida al estado-nación, sino, el de reconstituir un ente más allá del estado, algo que no sea un estado en ningún sentido, es decir, un organismo totalmente diferente al Estado, en el fondo y en la forma.

Comprendieron que no tenían que adherirse a la doctrina marxista leninista, impuesta a todos los pueblos que luchan por su transformación, como el único y mejor camino para construir otro mundo. Modelo que la izquierda impone a todos los pueblos del mundo y al que deben adherirse a pie juntillas.

El eurocentrismo de izquierda había delimitado y establecido la hoja de ruta para todos los pueblos que querían otro modo de vida, y el cual, es el socialismo-comunismo, ningún otro más. Horizonte del que nadie podía salirse pues inmediatamente era acusado de revisionista, contrarrevolucionario, fundamentalista, y últimamente, de pachamamista.

Escogieron que el poder popular no esté en el partido comunista sino en el sistema comunitario, que el “poder popular” esté en el poder comunal y no en el poder del buró político o en los líderes del partido.

Se dieron cuenta que antes que estar organizados en partidos políticos o en sindicatos o en organizaciones que luchan por sus intereses de grupo; debían estar organizados básicamente en comunidades y que éstas estén tejidas en red formando federaciones y confederaciones.

Vislumbraron un sistema de comunidades autónomas, que practiquen la autosuficiencia, la autogestión, la autosustentabilidad, entre ellos y con la madre tierra. Dentro de un proyecto de auto poiesis o auto poiético, en el que puedan recrearse y reproducirse cada vez que entren en crisis o en deformaciones, para reestablecerse nuevamente y así no perder el espíritu simbiótico de colaboración mutua. Etc. Etc.

En Bolivia, en el 2006 con el ascenso de Evo Morales al gobierno y con la guía ideológica de García Linera siguieron la misma línea que manda la izquierda ortodoxa. Continuando con el “catecismo revolucionario de la toma del poder”, decidieron tomar como centro al estado colonial-burgués. Al que se dedicaron a fortalecerlo más, tal como manda el axioma estatista de transformación, creando un estado clientelar al que el pueblo le pide más servicios, más atenciones, más bonos, etc.

Si antes, las comunidades indígenas, que agrupaban a la mayoría de la población, estaban relejadas y olvidadas del estado boliviano, con lo cual mantenían o buscaban nuevas y diferentes formas de auto subsistencia, pasaron a ser mendigos de la burocracia, a pedir la caridad del estado para que les suelte más migajas, por aquí y por allá.

Antaño, la mayoría de los pueblos indígenas funcionaban alrededor de las comunidades, se sostenían y se contenían en ellas, era lo que les daba soporte y mantenimiento, pero ante todo, eran relativamente autónomos e independientes del estado colonial-burgués y de lo privado. Hogaño, han pasado a depender del “Estado Plurinacional” y del partido salvador (MAS), que son los que tienen que resolver los problemas de todos.

Estado Plurinacional más fuerte, en el que han dejado de ser un poco menos pobres que en el estado colonial-burgués. Pero, todo ello a costa de ir perdiendo su poder comunitario, para pasar a ser ciudadanos individuales que penden del Estado, ahora, cambiado de nombre a Estado Plurinacional y Pluricultural de Bolivia.

Solo al final de su gobierno, Linera se dio cuenta de que se habían dedicado a la “tomar del poder”, y de que se habían olvidado de “construir el poder”. Que lo que habían producido era tan solo la sustitución de una élite por otra.[3]

Luego de 14 años recién despertó, y decía de boca para afuera, que ya no quería ser vicepresidente sino volver a las calles para construir el “poder plebeyo”, para derrotar al adversario en “las plazas y en las urnas, en las aulas y en las fábricas, una y otra vez”.

Luego de tantas críticas que se le hicieron, recién al finalizar su período se iluminó de que se debió democratizar el poder, de jugar entre la ampliación y la concentración del poder, de hacer de la participación social el eje de la defensa de la revolución.

Solo en la última etapa, entendió que el Estado debió ser un espacio que involucrara a todos, de que no había que concentrarse solo en la gestión del gobierno y de hacer una buena gestión económica, sino de construir el poder “plebeyo-indígena”. [4]

Todo fue tarde, cuando se dio cuenta. No, por sí mismo, sino que al fin digirió las críticas que se le habían hecho por más de 10 años. Pero, resulta que el nuevo gobierno de Arce sigue por el mismo camino, que en realidad la supuesta toma de conciencia de Linera, fue solo un acto de despedida para atacar una vez más a los opositores “perfumados”, a los “tipos radicales de la palabra”, a los “mediocres corifeos”, a “los profetas del fracaso”, a los “pseudo radicales abstractos e inoperantes”, a los “restauradores conservadores”, etc.[5]

El Estado Plurinacional es un estado gatopardo, al que se le han hecho cantidad de cambios para que a la final no cambie nada, especialmente, en lo estructural.

Se han experimentado una serie de cambios legales, pensando que con ellos terminarían con la pobreza, el racismo, la discriminación, las injusticias. Pero, resulta que no sirvieron de mucho, que estos cambios cosméticos solo aplacaban por un tiempo las molestias, pero que nuevamente afloraban.

Creyeron que iban a acabar con la pobreza mejorando el PIB y los demás indicadores macroecónomicos. Cuando ello tiene un efecto parcial, que solo logra que la pobreza no se ahonde, que mantiene una relativa estabilidad para que los sectores medios y pobres se sostengan y no desciendan de nivel o pasen a la miseria.

La derecha también se preocupa de los indicadores macroeconómicos, y algunos gobiernos neoliberales han logrado iguales o mejores indicadores. Pero, en Bolivia el gobierno del Estado Plurinacional se ufana de que estuvieron antes del gobierno de Añez, en segundo lugar de Sudamérica, atrás de Colombia[6]. Es decir, que el gobierno derechista de Uribe logró mejores indicadores que el gobierno progresista.

El Estado Plurinacional es un régimen estatalista, en el que el estado tiene preeminencia sobre las demás entidades, particularmente, sobre las comunidades milenarias que constituyen principalmente a Bolivia.

En el fondo, el estado plurinacional es el mismo estado colonial-burgués, solo cambiado de nombre y tapizado de indígena. Las mismas dependencias, a las cuales se les ha añadido ciertos aditamentos folclóricos.

Lo comunitario es tan solo otra palabra más para despistar a los incautos, con eufemismos como “Modelo Económico Social Comunitario Productivo”. En el que creen que lo comunitario es parte de lo privado, y que debe buscarse un equilibrio entre lo público y privado aumentando la inversión pública. Es decir, que lo comunitario solo debe integrarse y actuar como otro ente privado. Lo quiere decir, que no entienden nada de qué es lo comunitario.[7]

El estatismo ha aumentado la burocracia y las dependencias estatales, pero, con ello, también el acomodo, la corrupción, el derroche, el oportunismo del estado colonial-burgués, el que, ahora también les afecta e infecta a los “revolucionarios multiculturalistas” del estado plurinacional.

Muchos buscan una “peguita” (puesto) en el estado, para desde ahí tratar de sacar alguna ventaja mayor que el sueldo que tienen. Para poder enriquecerse más rápido y fácilmente, tal como lo hicieron anteriormente los criollos, en que el Estado les servía como medio para acumular prontamente. “Ahora nos toca a nosotros”, corren las voces por debajo de la mesa del Estado Plurinacional.

El Estado Plurinacional es un estado de castas, que ha servido para incorporar a unos pocos qamiris (indígenas ricos) que han aparecido dentro de las clases dominantes criollas o como parte de ellas. Los ricos ya no tienen solo el fenotipo blanco sino también indígena, de unos pocos que han logrado beneficiarse del sistema.

Los indígenas pobres, ya no solo son sirvientes de los llamados q´haras (blancos) sino también de los qamiris (ricos indígenas). Eso ha sido el Estado Pluricultural, al que se han incorporado gente de fenotipo indígena, pero que piensan y actúan como los ricos de fenotipo europeo. Qamiris que también presumen de su riqueza, de sus empresas, de sus joyas, de sus “cholets”, de sus guardaespaldas, de sus sirvientes.

El Estado Plurinacional es un estado aburguesado, en el que la nacionalización de empresas y la mayor cantidad de recursos sirvió para que haya más circulante. Pero, como el capitalismo tiende a absorber y concentrar paulatinamente en los que están arriba de la pirámide. Que deja una parte a la clase media, la misma que creció ostensiblemente y que se encarga de sostener la riqueza de los que están en la cúspide.

Y para que los que estaban en la miseria pasen a la pobreza, y no protesten tanto para que el capitalismo siga creciendo, es decir, para que los poderosos de Bolivia la sigan controlando. Para eso sirven los mejores indicadores económicos, para mejorar el capitalismo, y de eso se ufanan los socialistas.

En otras palabras, en el Estado Plurinacional la riqueza de la pachamama, sirvió para que se enriquezcan los mismos de siempre y unos pocos indígenas más. Y para que se diera el aparecimiento de una clase media importante, los que también quieren ser qamiris, generando un aburguesamiento y unas ansias por más riquezas.

Si por casi 500 años fueron tan pobres y discriminados, ahora quieren ser potentados. Pero como no todos pueden llegar a serlo en este sistema, no pierden la esperanza de que quizás algún día puedan llegar a ser qamiris.

Ya no les interesa su cultura, sus comunidades, sus pueblos, sus ancestros. Lo que principalmente les interesa es ser nuevos ricos, tener más y más. Ya no les preocupa mucho el “ser” ni el “estar”, sino el “tener”. Ese es el logro del Estado Plurinacional, haber creado más burgueses y más aburguesamiento.

Ya no son comunarios sino pequeño burguesitos, queriendo ser burgueses para vivir como patrones, como los criollos urbanos y por qué no como los millonarios que hay en el mundo. Ese es ahora su sentido de vivir y de existir, especialmente, de los que viven en las grandes ciudades.

El Estado Plurinacional es un estado comunitaricida, que está destruyendo el sistema de comunidades. Los pueblos indígenas ilusionados del “primer gobierno indígena” y por los ofrecimientos del estado plurinacional que les prometía desarrollo y progreso en las ciudades, abandonaron el campo y por ende las comunidades. Como consecuencia las comunidades se fueron quedando sin sus miembros, y con ello, debilitándose el sistema de comunidades.

Y al contrario, ampliándose las ciudades en una forma desproporcionada, creciendo en forma de tugurios, y en el que buscan sobrevivir a como dé lugar. Con ello, perdiéndose el espíritu comunitario o de ayuda mutua para buscar individualmente o familiarmente cómo sobreponerse a los demás, y no quedarse abajo, como otros se van quedando en este sistema capitalista.

Activando el comercio como principal forma de generación de riqueza, con lo cual fortificando el sistema capitalista y poniendo al sistema comunitario en jaque. Al ritmo que avanzan, ya falta poco para darle el jaque mate.

El Estado Plurinacional es un estado paternalista. La aglomeración en las ciudades, la falta de trabajo, la falta de servicios, la falta de casi todo, provoca movilizaciones, paros, huelgas, para pedir más beneficios al “papa estado”.

La ciudad de La Paz, además, de embotellamientos vehiculares (o de “trancaderas” como dicen los paceños), de una gran cantidad de peatones y comerciantes en las calles, está llena de movilizaciones, de paros, de huelgas, de petardos que contaminan a la pachamama.

Antes, tenían que hacerlo para exigir al estado colonial-burgués que atiendan sus pedidos, y en el estado plurinacional tienen que seguir haciendo lo mismo. Pues, el “gobierno indígena” no logra abastecer ni entregar todo y rápido, a lo que demandan los sectores populares que van llegando por miles a las ciudades.

Tremenda carga y responsabilidad que se ha echado a cuestas los miembros del “proceso de cambio”, con su estatismo y con los millones de ex-comunarios. Los nuevos urbanos exigen todo, pues, como ellos dicen: “es nuestro gobierno indígena y somos los originarios de estas tierras”.

El Estado Plurinacional es un estado plurisindical, en el que tienen más peso los sindicatos que las comunidades. Sindicatos que están organizados verticalmente y que también imponen de arriba hacia abajo. Diferente a un sistema de comunidades en el que el poder está en todos, que es espiralado, y que sube de abajo hacia arriba.

Sindicatos que son la unión de personas o individuos agrupados por un interés sectorial y particular. Los que existen básicamente para ejercer derechos y para hacer reclamos de nuevas necesidades al estado y a las patronales, las que ahora tienen caras indígenas. Sindicatos que se pelean entre ellos, por tener más privilegios que sus hermanos de otros sindicatos o de otras comunidades.

En tanto, la comunidad es un sistema de familias agrupadas dentro de un territorio, y que funcionan en red con otras comunidades, para generar federaciones (markas) y de ellas confederaciones (suyus). Sistema milenario que, como un gran tejido en forma de telaraña, permitía apoyarse y defenderse mutuamente.

Sistema que los europeos se admiraron, y que buscaron emularlo para Europa, configurándolo en su socialismo y su comunismo. Pero, que en el fondo diseñaron un colectivismo totalitarista, sin que hayan entendido el sistema de redes que es lo mancomunitario. Y de ahí su fracaso, y la afectación que han provocado en el imaginario político de muchos, que creen que lo comunitario no sirve.

En todo caso, siendo esto lo que debería ser lo primordial de un gobierno plurinacional, el de recuperar y de consolidar las formas de poblamiento comunitario y las formas de gobierno federativo y confederativo. Pero, lo que han hecho es fortalecer el sindicato, el partido, el estado; todos estos de origen eurocéntrico.

Paradójicamente, en el estado plurinacional no mandan las naciones, los pueblos, las comunidades; sino que disponen los caudillos, los caporales, los sindicatos, el partido. De ahí que no es un estado plurinacional, sino, plurisindical.

El Estado Plurinacional es un estado partido en varios retazos, que se ha ido fragmentado paulatinamente en más partidos, sectas, clases, movimientos sociales, clubes, fraternidades, etc. Con lo cual se han ido dividiendo más y más, y como consecuencia se pelean por ideologías, por la religión, por el mercado, por las plazas, por el futbol, por todo.

Cuando estaban organizados mayoritariamente en comunidades y guardaban el espíritu cooperativista, se mantenían unidos y ese era su soporte para defenderse del colonialismo y del capitalismo. Ahí estaba el poder, poder comunal que no le destruyó ni la colonia ni la república, aunque les agrietó. Pero ahora, están mucho más cuarteados, separados y luchando entre camaradas (como se dicen entre ellos). Se pasan disputándose por tener más tajadas, por ganar más espacios, por conseguir más prebendas.

Y para lograr aquello, es necesario montarse sobre los demás. Hay que competir, hay que luchar y hasta matarse, entre hermanos y entre comunidades. Saben que el athapi (mesa común) no avanza para todos como en las comunidades, sino que deben ganarse a arañazos y empujones los pocos espacios que abre el capitalismo y el Estado en las ciudades.

Mientras esto pasa en la Bolivia Plurinacional, en otros lados de Amerike o de Abya Yala algunas comunidades están impidiendo entrar a los partidos, a las sectas religiosas, y a todo aquello que les divida.

Han despertado y ya no quieren seguir siendo parte de la táctica romana del “divide y vencerás”. Han procedido a cerrar sus comunidades a todos los que con cualquier pretexto provocan fragmentaciones y disputas entre ellos, incluidos los revolucionarios de izquierda.

El Estado Plurinacional es un estado academicista, que fomentó la creación de “universidades indígenas”, pero que de indígena solo tienen el nombre, pues, todas las carreras, pensum, metodologías, pedagogías, siguen siendo las mismas blancas (q´aras).

Universidades “indígenas” que han generado muchos profesionales de rostro indígena, pero de pensamiento occidental. Salieron del analfabetismo, pero también salieron de sus culturas milenarias, adquiriendo una serie de conocimientos eurocéntricos que empoderan el sistema colonial y el capitalismo, y con ello olvidándose de sus saberes y tecnologías milenarias.

El Estado Plurinacional es un estado fenotipista, que exige que todos los q´haras (blancos) sean desplazados y solo se vean caras indígenas. Cuando regresaron los plurinacionales al poder, luego del gobierno derechista de Añez, y se nombraron a las nuevas autoridades, renegaban de que todavía habían rostros blancos en el gobierno, especialmente, entre las principales autoridades. Para que sea un gobierno verdaderamente indígena, todos tenían que tener rostros indígenas, sin que sea muy importante cuál es su “pensasiento” (como dice Choquehuanca).

Se contentan con ver un rostro indígena, así como las feministas blancas que se complacen con ver una presidenta mujer, creyendo que con ello ya todas las mujeres del mundo han sido reivindicadas. No había que cambiar el sistema, solo tomar los puestos del estado patriarcal capitalista y ellas dirigir también las instituciones del patriarcado. Y los indigenistas pluriculturalistas están haciendo lo mismo, dirigiendo el estado capitalista y sosteniendo las mismas instituciones colonial-burguesas, pero con rostros indígenas.

El Estado Plurinacional es un estado mestizado, en el que los que han abandonado las comunidades, ya no se reconocen como indígenas sino como mestizos, con lo cual creen haber dado un saltito. Tienen el mismo rostro que los demás, pero por vivir en la ciudad, por tener algo más de plata, por tener otra formación; ya no son indígenas u originarios, sino mestizos.

Tal como lo demostró un censo organizado por el “gobierno indígena”, en el que, aumentaron los mestizos y disminuyeron los que se reconocían como indígenas u originarios. Sin que el “gobierno indígena” pueda explicar que había pasado. Por ende, sin que se dieran cuenta que estaban yendo por el camino equivocado.

Los nuevos mestizos consideran también a sus ex hermanos indígenas, como: atrasados, subdesarrollados, inferiores, menores; por haberse quedado en el campo, en las comunidades, en la pobreza, que creen que significa todo ello. Ahora, ven que la ciudad es desarrollo y las comunidades atraso, cuando antes lo veían de otra manera.

Los modernos mestizos de clase media que viven en las ciudades, casi no votan por el MAS. En algunas de las ciudades grandes, casi siempre la derecha gana las alcaldías en forma continua.

Los “indios” que han llegado a las ciudades, que viven en los alrededores, en las partes más difíciles o en las laderas, como en La Paz o en el altiplano en la ciudad de El Alto, todavía votan por el MAS.

Pero, los demás se han ido mestizando e incorporado a los criollos. Y también se distancian y se defienden del peligro que representan los indígenas pobres y delincuentes, que viven en los alrededores de las ciudades.

Estos indígenas mestizados, prefieren fortificar a los partidos de derecha, los mismos que levantan más el odio, el racismo, pues ahora ellos saben que tienen como aliados a ex indígenas.

El Estado Plurinacional es un estado folclórico, donde lo indígena es un esencialismo, adornado de imágenes y símbolos andinos. Se ha hecho un maquillaje ancestral con rituales y ceremonias indígenas, pero el condumio o la esencia está constituida por un colonialismo interno asimilado en su gran mayoría por la población.

Así, como cuando se van a la iglesia de Copacabana en el Lago Titicaca a hacer bendecir sus autos, no por los yatiris sino por los curas católicos. Como cuando se casan, en la que la ceremonia principal y la válida es la católica. Como cuando festejan y derrochan grandes cantidades de dinero en las entradas a Jesús del Gran Poder, y las fiestas milenarias son básicamente un saludo a la bandera. Como cuando llenan la plaza principal de La Paz con símbolos navideños, y no hay nada del Kapak Raymi.

El Estado Plurinacional es un estado de propaganda, en el que a través de la televisión y de los medios de comunicación se quiere convencer al pueblo de las ventajas del “gobierno indígena”.

Como han habido muchas quejas y desencantos en muchos sectores, había que convencerles con la propaganda y la publicidad, de que el Estado Plurinacional es el cambio que necesitan, pero que el cambio lo están haciendo paulatinamente.

Todos los días, los canales y medios de comunicación informaban de la nueva obrita que entregaba Evo Morales, en algún sector o territorio del Estado Plurinacional. Inauguración de una cancha de fútbol, de un coliseo, de una carretera, de un asfaltado, etc.

El “gobierno indígena” era una máquina de hacer obras grandes y pequeñas, creyendo que la Bolivia plurinacional es principalmente más infraestructura. El Estado Plurinacional como un gran municipio para hacer obritas.

Sin embargo, los más beneficiados de las grandes obras son los grandes empresarios, los que obtienen más contratos por parte del “proceso de cambio”. Y, por otro lado, porque esta infraestructura permite a los inversionistas nacionales y extranjeros explotar mejor a la pachamama.

Lo cual satisfacía al “gobierno indígena”, de que ellos generen las fuentes de trabajo, para satisfacer la gran demanda de desplazados de las comunidades. Lo que para Linera era la forma de construir el proletariado, el que haga la revolución socialista, y construya su idealizado “socialismo comunitario” (oxímoron).

Los comunarios que eran autogestionarios en sus comunidades, debían seguir el recetario del linerismo-leninismo, pasando a ser mano de obra dependiente de las empresas y del estado.

Es decir, en la transición linerista debían dejar de ser indios comunarios atrasados, para convertirse en proletarios avanzados que construyan la Bolivia socialista, y no la del Suma Qamaña (Vivir Bien).

Todos convencidos de que era un paso positivo, cuando esto significaba otro golpe mortal al sistema comunitario, y al revés, el fortalecimiento del capitalismo.

Dicho de otra forma, el sistema comunitario logró pervivir en la colonia, a pesar de todos los embates de la corona española. Posteriormente, de los liberales que le dieron otro manotazo con su proyecto de estado-nación, con el pretexto de ciudadanizar a los indios y para sacarlos del atraso que era su sistema comunitario, supuestamente responsable de su pobreza.

Para ellos, el sistema milenario del indio era el culpable de su atraso, y no el colonizador monárquico ni el colonizador liberal. La tal independencia de los liberales, significó para el mundo indígena mayor rasgadura de su cultura y principalmente de su sistema comunitario de vida.

El colonialismo se fue profundizando cada vez más. Y ahora, el colonizador socialista leninista le está dando el puntillazo final con su Estado Plurinacional. También bajo el argumento de que los indios son atrasados, y de que es necesario sacarlos de su primitivismo o de su estado “fósil” (Linera).

Para con ello, poder desarrollar las fuerzas productivas, los medios de producción, y demás cantaleta desarrollista, progresista, economicista, que suelen regurgitar. La que, por cierto, es la misma de la derecha.

Por ello, es que siempre hicieron referencia al “problema indio”, o a la “cuestión indígena”, en la que consideraban que el “indio” era una traba para la construcción del socialismo, y había que sacarlos de su ignorancia, pues, según ellos, el indio no sabe nada, son pobres en todo.

Y lo misma pensaba la derecha, que el indio era un óbice para la construcción del capitalismo. Y ahora que están en el gobierno los socialistas, siguen pensando igual, en tanto que no valoran lo comunitario.

El gran y último destructor del sistema comunitario se llama Álvaro García Linera, que engatusó a Evo con su proyecto dogmático del poder hegemónico y “lactosado”. Cuando el propio Marx hace 130 años, señaló que no era necesario pasar por todo este periplo, sino que simplemente había que consolidar el sistema de comunas existente en todo el mundo. Pero, como Linera tiene solo a Lenin de cabecera (palabras suyas), jamás lo leyó.

Siendo esto lo que se debió hacer, y que todavía se debe hacer, pero aún siguen en su empeño de construir el estado plurinacional, y no el de reconstituir el sistema confederativo de ayllus (comunidades).

Estado Plurinacional, que según Linera, dará paso al socialismo y de ahí al comunismo, en donde volverán a ser comunarios, pero comunarios “científicos” y ya no comunarios “atrasados”.

Si otro hubiera sido el guía político del “proceso de cambio”, quizás estaríamos en otro momento. La prueba de todo lo anotado, es que –como indicamos al principio- Linera casi al final de su gobierno, recién se dio cuenta de que se habían olvidado de “construir el poder”, pues solo se habían dedicado a la “toma del poder”. Claro, que para Linera “construir el poder”, es construir el poder sindical-partidista-estatalista, y no el poder comunal.

El Estado Plurinacional es un estado ecocida, en el que se llenan la boca de pachamama. Pero que la misma, ya no es la madre física, palpable, tangible, que está todos los días junto a sus hijos, sino, que ahora es otra virgen más en el panteón católico. Y a la cual, le piden con ofrendas que les indique donde hay más minas para explotarla.

El caso del Tipnis que ha sido ampliamente estudiado, demostró que es un estado extractivista, tan solo con ansias de recursos para hacer “obritas” que le modernicen y le desarrollen a la Bolivia casi feudal, según el linerismo.

Se necesitaban más recursos económicos, para que el Estado Plurinacional disfrute de las ventajas de la modernidad y salga del subdesarrollo comunitario, considerado por los socialistas-comunistas como la culpable de que Bolivia sea menesterosa en todo.

La mentalidad linealista, progresista y futurista, a pretexto de desarrollo y progreso, les ha llevado a afectar las formas milenarias y los medios comunitarios, supuestamente los culpables del atraso de Bolivia.

Es decir, mientras más desarrollo capitalista imponían, más afectación al sistema comunitario se producía. Mientras más adelanto modernizante traían, más se debilitaba la cultura milenaria. Mientras más crecimiento económico establecían, más se afectaba a la pachamama. A la que solo hay que hacerle rituales y con eso supuestamente ya queda todo subsanado.

Hacia el exterior se presentaban como grandes defensores de la pachamama y hasta pedían declaraciones mundiales de defensa de la Madre Tierra. Y todos los incautos se lo creían, incluido mi persona, hasta cuando en el 2012 llegué personalmente a Bolivia y me di cuenta que era un estado de propaganda todo lo que se decía afuera de Bolivia.

El Estado Plurinacional es un estado arribista, que cree que los cambios se hacen desde arriba, desde el gobierno, desde el poder constituido. Y no desde abajo, desde debajo, desde afuera a todo lo estatuido y delimitado por el sistema.

Dicho de otra forma, desde las comunidades, alrededor de las comunidades, desde el poder comunal, y no solo y principalmente, desde el poder del estado colonial-burgués revestido de plurinacional.

El “proceso de cambio” debió (y debe) ser para comunalizar Bolivia y no para un proceso de descomunalización como se viene dando. Proceso para empoderar al pueblo, el que organizado en comunidades tenga el poder de auto defensa y de resguardo de su sistema milenario.

Mejorando las condiciones de vida de las comunidades, para que todos prefieran vivir en el campo, que en las ciudades. Dotando a las comunidades de la infraestructura necesaria para que consoliden el sistema y espíritu comunitario.

Proceso de cambio, para que las federaciones de comunas, sean cada una de ellas unas pequeñas naciones autónomas y poderosas dentro de Bolivia. Y con ello ir restableciendo el sistema confederativo, como modelo fundamental y no el Estado Plurinacional.

Ni siquiera cumplieron con lo que dice la “Constitución del Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico”, la que podría haber sido una transición a la desaparición paulatina del Estado y un camino a la Confederación de Pueblos de Abya Yala o Amerike, basado en la potencia y praxis comunitaria.

Y ahora, quieren con una tal “Runasur” que todos los pueblos del continente sigan por el mismo despeñadero. Aunque les fracasó recientemente (noviembre 2012) su convención en Perú. Pero seguirán con su proyecto anti comunitario, por lo que tocará también enfrentarlos. No solo tenemos que luchar contra la derecha, ahora también tenemos como adversarios a los estatistas, que han demostrado que no son nuestros aliados sino también nuestros capataces.[8]

El Estado Plurinacional es un narco-estado. Si bien, ya era un narco-estado desde antes del ascenso de Morales, Bolivia sigue siendo presa del narcotráfico. No han logrado controlar y peor desarticular a las mafias de la cocaína. No han conseguido que las comunidades se dediquen a otra producción, más allá de la coca.

Se utiliza y se manipula con la condición sagrada de la coca, pero en la práctica es un negocio para la inmensa mayoría de productores de coca, puesto que es una planta que provee mucho dinero. Lo otro es secundario y tan solo para un pequeño sector, eso de sagrado y medicinal.

La mayor cantidad va al narcotráfico, y los comercializadores de la cocaína han infiltrado la policía, la milicia, la economía, la política, al propio MAS.

Qué se podía esperar de un sindicalero cocalero, pues seguir protegiendo a la coca, pero que en el fondo, es proteger al mercado de la cocaína. Cuando debíase limitar su producción y fomentar producciones agroecológicas, las que ahora tienen una gran demanda en el mundo.

El Estado Plurinacional es un estado caudillista, en el que Evo Morales pretendía convertirse en otro eterno sacrificado presidente, al estilo de Castro y Ortega. Los que siguiendo el ejemplo de los líderes comunistas de otros lares del mundo, que solo son reemplazados cuando mueren, al igual que los papas y patriarcas de las iglesias monoteístas; sus súbditos querían también hacerle culto a su personalidad y eternizarle en el poder a Evo.

Se creía que la figura de Morales era la única posibilidad de agrupar a todos los sectores populares y de asegurar la continuación del denominado “proceso de cambio”. Y para ello, había que modificar la constitución para permitir reelecciones indefinidas del presidente. Decidieron hacer un referéndum en ese propósito y el tiro les salió por la culta, pues, al interior del mismo MAS y del pueblo, habían voces que pedían la alternabilidad como manda el espíritu comunitario.

Pero, como lo comunitario ahora ya les resulta un obstáculo antes que un horizonte, se lanzaron a la consulta popular en la seguridad de que el pueblo rendiría culto al caudillo, pero todo les salió patas arriba.

De lo cual, no aprendieron y siguieron en el mismo afán. No escucharon al pueblo, sino a su ego y a su bolsillo. Y siguieron buscando medios y pretextos, y en base a triquiñuelas legales echar abajo la consulta popular, en la que mucha gente de las comunidades y de los movimientos sociales pedían cambios.

Tampoco les importó eso, y decidieron “caudillizar” al estado plurinacional, pues solo Evo podía salvar al pueblo. Evo, al igual que Chávez, también se había convertido en el pueblo y el pueblo era Evo. Típico de las izquierdas leninistas.

En 14 años de gobierno se habían acumulado tantos errores que todos querían cambios, de lo cual se aprovechaba la derecha para pretender ganar a río revuelto, por lo que tenían alguna opción de ganar.

Habiendo quienes preferían votar por otros candidatos, a pesar de que eran miembros de comunidades y de los movimientos sociales, para buscar un recambio a la figura caudillista de Evo.

Sin embargo, los evistas estaban dispuestos a todo con tal de no perder el control del Estado para Evo Morales, el líder del pueblo, sin el cual, Bolivia no podría seguir por sí mismo. Y se lanzaron nuevamente con su eterno líder a una nueva contienda electoral.

Los rumores de fraude enervaron a la mayoría de bolivianos, quienes se levantaron contra lo que llamaban la bribonada del MAS. Grandes movilizaciones de la oposición, y los evistas sin saber qué hacer, ni con ánimo para responder.

Levantamientos populares y de la derecha. Esta última que buscaba sacar ventaja de todo ello, y que a la final lo logró, más por la inoperancia del MAS que por los aciertos de la derecha. Se produjo un golpe político derechizante, mas no un golpe constitucional o de Estado. El cual, pretendió en un año de gobierno echar al traste con los pocos logros conseguidos por el Estado Plurinacional.

En las nuevas y últimas elecciones, el pueblo votó por Arce y Choquehuanca, que ya no eran Evo ni Linera. Y, porque era preferible votar por otros de los suyos y darles otra oportunidad, que, por alguien de la derecha, los que son peores. Sin embargo, el 45 % de bolivianos están en contra del “proceso de cambio”, es decir, casi la mitad, pues Arce ganó con el 55%.

Gracias al gobierno racista, criminal, neoliberal, religiosista, corrupto, de Añez; el MAS pudo regresar fácilmente al gobierno. Arce y Choquehuanca no han actuado como caudillos, pero quien sabe, si nuevamente regresa el caudillo de Morales y todo sigue igual.

En definitiva, el Estado Plurinacional es otro fracaso de la izquierda, de los socialistas, de los progresistas, de todos quienes apuestan por el estatismo como fin de su proyecto “revolucionario”. Sin que puedan entender que el estado debe ser solo un medio y no el fin. Que el fin es un sistema mancomunitario, y que el estado solo debe ser un instrumento para restablecer la confederación de ayllus o comunidades. Sistema comunitario, que, aunque disminuido y desarticulado todavía late y puede ser reverdecido y florecido.

Sistema milenario, al que la izquierda debía darle vuelo, pero que le está dando el remate final. El que ahora se encuentra en emergencia, en cuidados intensivos, pero que mientras no muera puede ser reflotado.

Y en donde ha muerto, puede renacer en forma de ecoaldeas, las que tienen una experiencia de más de 60 años en el mundo, y que son otra forma moderna de biocomunidades.

Solo por unos pocos miembros del MAS, todavía sobrevive lo comunitario en el gobierno del Estado Plurinacional, los que cobijados por Choquehuanca quieren curar a este sistema malherido, y abrir el camino al poder comunal.

Nos parece que Choquehuanca lo tiene bastante claro, aunque a veces vemos que también se pierde y cae en las redes de los socialistas y sindicalistas del MAS.

Unos pocos comprenden lo anteriormente anotado, y están buscando posicionarse al interior del MAS, pero eso es muy difícil aunque no imposible.

Los comunarios plurinacionales que propugnan el Vivir Bien son una minoría al interior del MAS, pero, sí logran abrirse paso y sí comprenden más claramente la función transicional que debe tener el Estado Plurinacional, podría pensarse a futuro en un giro comunal.

Caso contrario, el Estado Plurinacional tendrá un largo camino, poniendo énfasis en arreglar el capitalismo a través del rentismo, y ajustando el estado para una mejor redistribución. Continuando con la lógica socialdemócrata que se ha impuesto al interior de los socialistas marxistas. Siguiendo con el estatismo, que no permite mayor margen de maniobra y en el que se dilatan en luchas políticas desgastantes con la derecha, la que puede volver a ganar en una próxima elección.

Entrar a la boca del monstruo, puede ser para terminar digeridos, pero cuando se es consciente de ello, se puede entrar para dirigirlo en busca de otro beneficio. Caso contrario, solo es entrar en la lógica del capital para avanzar la agenda del capitalismo, creyendo que por ahí se pasa al socialismo, cuando el monstruo creará máximo un capitalismo de estado. Y a la final, sin que ello implique salir del gatopardismo o del círculo vicioso, y más bien, todo sea peor para el sistema comunitario.

Es urgente una revolución interna, en cada uno de los miembros del MAS, de las comunidades, y de todos, para lograr una revolución general, y hacer realidad el Pachakuti. Tarea ésta, que nos legaron nuestros abuelos, y que para hacerlo posible debemos tener la luz suficiente, para no caer en las trampas oscurantistas que nos siguen tendiendo, en la que muchos caen sin darse cuenta o no son conscientes de aquello.

La lucha en el MAS, en las ciudades, pero ante todo en las comunidades, debe ser una lucha epistémica, ideológica, cultural, estratégica, contra todas las formas de recolonización y con el colonialismo asimilado por la gran mayoría. Solo así será posible el suma qamaña, el vivir bien, caso contrario, todo quedará como un bonito membrete y nada más, tal como es ahora.

Los marxistas ahora solo quieren hacer reformas y lograr una mejor administración del mercado. Los socialistas, al igual que los liberales en su tiempo, avanzan paso a paso hacia la derecha. Han renunciado a la revolución, y el Pachakuti demanda una revolución. Pero, no una revolución armada o violenta, sino una revolución comunitaria, y ello quiere decir, la construcción del poder comunal.

Ahora, eso es la revolución. No, el foquismo salvador del joven Linera, ni el foquismo cafeinado de su adultez. Veamos si en su vejez aprende, como se dio cuenta Marx pocos años antes de morir.


[1] https://elordenmundial.com/rojava-la-revolucion-anarquista-de-oriente-proximo/

[2] https://www.alteridad.net/2021/09/08/el-nombre-america-viene-de-los-mayas-y-no-de-vespucio/

[3] https://perio.unlp.edu.ar/catedras/introalpensamiento/wp-content/uploads/sites/49/2020/03/P02B-GARC%C3%8DA-LINERA-El-proceso-bolivariano-en-clave-regional.pdf

[4] https://lalineadefuego.info/analisis-el-poder-de-la-soberbia-alvaro-garcia-linera-por-atawallpa-oviedo-freire/

[5] http://democraciasur.com/2015/10/15/el-orden-del-discurso-del-poder-un-dialogo-sobre-el-discurso-de-garcia-linera-en-la-elap/

[6] https://www.la-razon.com/financiero/2021/12/12/marcelo-montenegro-el-2022-sera-de-inflexion-reconstruccion-y-sustitucion-de-importaciones/

[7] https://www.la-razon.com/politico/2021/12/12/estado-e-inversion-en-2022/

[8] https://www.alteridad.net/2021/11/28/marx-la-izquierda-no-es-nuestra-aliada/

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Por Alteridad

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