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Atawallpa Oviedo Freire, escritor franco-ecuatoriano, autor de 12 libros, 5 traducidos al francés. Director de la Escuela Alteridad de Estudios Superiores. Coordinador del Movimiento al Buen Vivir Global.

El Ecuador nació corrupto, esto quiere decir que desde sus antecesores o en sus antecedentes, y en sus orígenes como república estuvo impregnado de corrupción. Desde la colonia hasta la actualidad, la corrupción transversaliza a toda la sociedad ecuatoriana. El Ecuador es un estado y una sociedad corrupta en cada una de los estamentos que la componen, desde los ricos hasta los pobres, desde lo privado hasta lo público, desde la academia hasta los obreros. Evidentemente, que los que han estado arriba han sido los más corruptos, en cantidad y calidad.

El Ecuador, antes y después de 1830, fue y siguió siendo un estado corrupto, jamás hubo un corte o una ruptura con la corrupción, por el contrario, aumentó día tras día. La Real Audiencia de Quito controlada por la monarquía española estaba plagada de corrupción, que ni siquiera la iglesia se salvó de aquello, tal como lo denunció monseñor Federico González Suárez en el volumen 4 de la Historia General de la República del Ecuador (1893) en el que habla de la extendida corrupción en las distintas comunidades religiosas durante la colonia.[1] Si esto pasaba en quienes se decían los intermediarios de dios, ya podemos imaginar lo que hacían los otros poderosos.

En los informes anuales de los ministros del Interior (gobierno) y de los de Hacienda (economía), puede encontrarse datos y denuncias constantes sobre la extendida corrupción en la recién surgida República del Ecuador en 1830[2]. Y en los años posteriores, los escandalosos casos de corrupción como la deuda inglesa, la venta de la bandera, o los contratos para la construcción del ferrocarril. Sin olvidarnos de los últimos 50 años de democracia corrupta, en los distintos gobiernos de la derecha y el progresista.

El Ecuador surgió desde la corrupción y continuó en ella en su proceso de conformación y estructuración, pero los cuenteros, que se dicen historiadores, hablan de “patriotas” e “independentistas” a aquellos que dizque lucharon por terminar con el yugo español. Los “patriotas” estaban hartos de tener que enviar las riquezas a España y querían quedarse con todo. Desde siempre los “independentistas” cometían actos de corrupción a la corona europea, con el propósito de quedarse con más trozos a los que les correspondía.

No fueron ningunos mártires que lucharon por traer libertad a América, tan solo buscaban la libertad para sus bolsillos corruptos, para poder explotar más y mejor a las poblaciones trabajadoras, que eran los indígenas y los mestizos. La llamada independencia fue una disputa entre las élites, entre los ricos criollos y los representantes monárquicos, por definir quienes se quedaban con el control de las haciendas y de los indios. Los «independentistas» eran grandes hacendados y no les interesaba terminar con el yugo que era el sistema de haciendas sino tan solo tener el pleno arbitrio para manejarlas a su antojo y sin tener que rendir cuentas a la monarquía.

Las llamadas “Capitulaciones de la Reina” les impedía ser más despiadados, pues los reyes fueron advertidos de que los ricos criollos estaban acabando con la mano de obra, ya que los hacían trabajar extenuadamente y a ese paso se iba a acabar con la mano de obra gratuita que eran los indígenas y la barata que eran los mestizos.

Simón Bolívar era hijo de uno de los hombres más ricos de Venezuela, dueño de grandes extensiones de tierras, y como todo hacendado quería enriquecerse más. Y Bolívar quería cortar con la corona, mas no cortar la situación del pueblo indígena que era el 80% de la población, es más, los despreciaba y decía que eran unos viles a igual que la monarquía. Y así todos los “patriotas” y “libertadores”, regionales y locales, que eran miembros de las clases pudientes. Ellos no querían terminar con ningún yugo, solo hacer un corte administrativo para que el yugo se quede en sus manos y puedan ellos manejarlo libremente.

Los que querían realmente terminar con esta situación fueron los pueblos indígenas, comandados por Tupak Amaru, Micaela Bastidas, Tupak Katari, Bartolina Sisa, Fernando Daquilema, Eugenio Espejo. Y a ellos, los monárquicos pero también los “patriotas” los mataron, pues eran un peligro para el sistema de haciendas, y antes de que sigan avanzando en sus propios propósitos, ellos mismos decidieron cortar con la monarquía para controlar directamente la efervescencia de cambio que demandaban los verdaderamente subyugados por los criollos y la monarquía. Por cierto, Eugenio Espejo en varias de sus obras denunció la generalizada corrupción en la Audiencia de Quito en el siglo 18.

La “independencia” para los ricos criollos, significó mayor dependencia para la inmensa mayoría de la población. Los “patriotas” les mantuvieron esclavos en las haciendas hasta la reforma agraria, esto es, hasta hace solo 50 años. Por alrededor de 150 años los “patriotas” les hacían trabajar casi sin ningún beneficio, mientras los “independentistas” seguían haciendo sus negocios corruptos, alzándose principalmente con las arcas del estado que era su principal botín. Les interesaba especialmente las aduanas, en donde la oligarquía guayaquileña hacía subfacturaciones, sobrefacturaciones, coimas, pérdidas y robo de mercaderías, declaraciones fraudulentas, etc. Por ello, no es casual que los más ricos del Ecuador estén en Guayaquil, y sean los que más renieguen del Estado que les quiere cobrar impuestos, pues nunca han aceptado y ni han estado acostumbrados a aquello. Cómo creen que Luis Noboa Naranjo se hizo el hombre más rico del Ecuador.

Entonces, los corruptos monarcas, como lo fueron históricamente, no llegaron a Amerike[3] (América) y compraron sus tierras, sino que se las robaron y desde ahí no han parado de seguir robando hasta el día de hoy. Sin embargo, los historietistas de derecha e izquierda siguen enalteciendo a los “patriotas”, como que la tal “independencia” hubiera significado el fin de la corrupción, de la explotación, del saqueo de la naturaleza, etc.

Los corruptos que llegaron en la colonia han ido heredándose y transmitiéndose de generación en generación, convirtiéndose cada vez más ricos, y disputándose entre ellos los nuevos “recursos naturales” que se han ido descubriendo. Y dizque creando eufemísticamente fuentes de trabajo, para que el pueblo esclavizado ahora en forma salarial se entregue a trabajar para enriquecer a las grandes compañías nacionales y transnacionales. Pero, los cuenteros, de derecha e izquierda, dicen que ahora el trabajador es libre luego de la independencia de España, y cada 24 de mayo lanzan vítores para que los ingenuos se lo crean y así no luchen por una auténtica “independencia” o “emancipación”.

Los izquierdistas hablan de que hay que obtener una segunda independencia, cuando no ha habido ni la primera, y esto para ellos, significa tan solo una independencia de clase, pues no les interesa la cultural, epistémica, ontológica, axiológica, etc. Solo quieren llegar al Estado para implantar su estatismo y hacerse nuevos ricos, como hemos visto en todos sus gobiernos, desde la URSS, pasando por la China, hasta llegar a Cuba y todo el mamotreto “revolucionario” en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Argentina, etc.

La izquierda también ha sido corrupta, y es que la corrupción está internalizada en todos los rincones de este país corrupto, es un mal endémico que atraviesa por todo lado. Pero como siempre todo empieza desde arriba hacia abajo, es decir, en las élites, en los que toman las decisiones diariamente, pues son los que tienen esa condición y potestad de tomar las grandes medidas en este país. La empresa privada no está libre de la corrupción, es la corrupción en sí mismo.

“El mayor escándalo bancario, fruto de la corrupción privada, fue denunciado por Luis Napoleón Dillon en La crisis económico-financiera del Ecuador (1927), que demostró las jugosas sobreemisiones de billetes realizadas por los bancos privados durante la “época plutocrática” (1912-1925), un asunto de estafa al Estado y de burla a las leyes, que acabó cuando la Revolución Juliana (1925-1931) impuso los intereses nacionales, el intervencionismo estatal, la fiscalización a los bancos, multas y hasta prisión del más grande banquero de la época.”[4]

La historia de la banca es la historia de la corrupción, no olvidemos el “feriado bancario” en la época de Mahuad y todo lo que pasó en esa etapa. Son ellos los que han construido este país. La vergüenza de país que tenemos es obra de ellos. Si el Ecuador es una ridiculez, son ellos los que lo han construido a su imagen y semejanza. O acaso los quieren culpabilizar a los indios que nunca han tomado una gran decisión en el destino de este país o querrán culpabilizar al diablo o a los extrarrestres, como lo han hecho algunos.

Y aquí aparece Fernando Villavicencio, quién tampoco no es ningún patriota ni libertador, sino otro más en esta historia truculenta que es el Ecuador. Se ha dedicado a desenmascarar a la izquierda corrupta, y bien que lo haya hecho, pero no ha dicho nada de la derecha corrupta ni de la derecha política. En los últimos 14 años ha estado en el poder la izquierda corrupta, incluido el gobierno de Lenin que nació desde ahí, y que conservó a algunos cuadros de la izquierda pero también de la derecha. Como consecuencia de todo ello, la izquierda ha quedado maltrecha pero la derecha se ha rejuvenecido gracias a él.

En los 14 años Villavicencio fue sostenido políticamente por la derecha, y es obvio el pensar que también económicamente o sino, quién le financiaba. La derecha le apoyaba porque le servía a sus intereses de desmontar a la izquierda, era un tonto útil de ella. Y sigue cumpliendo ese papel en el gobierno de Lasso, al que le está apuntalando, y ahora lo cepilla para que de paso a sus preguntas en una consulta popular, creyendo ingenuamente que reduciendo el número de asambleístas se soluciona la corrupción. O que eliminado ciertas instituciones o bajándose a ciertos personajes, como el defensor del pueblo que es de izquierda, se va a cambiar este país. No se da cuenta que es utilizado y aprovechado por los grupos poderosos, para ellos afincarse en el poder y no permitir que nunca más la izquierda vuelva a tomarse el poder. Solo ellos quieren dirigir el Ecuador, como lo han hecho desde la colonia, excepto el intervalo de Eloy Alfaro y al que también lo mataron.

Villavicencio cree que es un problema de buenos y malos, de los que son la gente buena y la mala, de los que hacen buena y mala política. Cuando el asunto es cultural, económico y político. Ustedes creen que si Villavicencio se plantearía un cambio radical, la derecha le apoyaría? Acaso creen que la derecha es tonta y le apoya desinteresadamente al paladín de la corrupción? En todo se juegan intereses, y a cualquier grupo les interesa quién les sirve a sus propósitos, sino lo despachan. Si el individuo Villavicencio les sirve para apuntalarse le apoyan, pero si les molesta le dejarán fuera. No son “buena gente”, son prácticos. El “buen incauto” es Villavicencio.

Villavicencio les ha ayudado también a quitarse de encima al movimiento indígena, y evidentemente la derecha sonríe y le da palmaditas. Indudablemente, que personajes como Llori, Cerda y otros son también una vergüenza, pero en una sociedad racista no queda en mal predicamento solo el personaje como tal, sino todo el movimiento indígena. Cuando un blanco o mestizo comete una infracción, es él nada más; pero cuando es un indígena, es todo el mundo indígena el disminuido. De esto no es consciente el caudillo de Villavicencio, que cree que él va a resolverlo todo.

Dónde está el problema de Villavicencio? En su inmenso ego. La forma y el fondo de cómo habla y de lo que dice, solo dejan ver a un individuo petulante. Cuando se pelea en las redes sociales con Correa, solo deja ver que ambos fatuos son los dos lados de la misma moneda. En su gran ego cree que el problema es que falta que aparezca un salvador buena gente que guie a las masas, y él espera serlo. Él cree que se aprovecha de la derecha y no al revés, de que simplemente les utiliza hasta llegar a ser presidente, que es lo que ambiciona, desde donde les pondría a todos en orden.

Sea como fuere, lo cierto es que no ha dicho nada en contra del gobierno de Lasso, cuando muchos lo han criticado con meritorios fundamentos, pero él ha guardado silencio, y el que calla, otorga. Lo que le interesa es que Lasso lance la consulta y él logre su bicameralidad, creyendo que así se salva el país. Puros gatopardismos, pues el sistema es más fuerte y terminará dándose la vuelta por otro lado.

En esta cruzada contra la izquierda y el movimiento indígena, se ha unido a todos los periodistas de la derecha, quienes buscan posicionar a Lasso y desvalijar a la oposición, pero él no se da cuenta de que es tan solo una aguja en el pajar y que no podrá ir muy lejos. Valga también precisar, que la vergüenza de país que es el Ecuador es corresponsabilidad de los periodistas, o acaso son las santas y “buenas” palomas que se salvan de este país fantoche. No olviden que ellos ponen y sacan presidentes.

Sabemos que los periodistas “independentistas” y “patriotas” le dieron durísimo a Correa, y muy bien que lo hicieron, pero tampoco les interesa ninguna independencia para las mayorías, solo quieren ellos mandar y tener el país a su servicio, por eso callan ante su presidente Lasso y le apuntalan, de igual manera como lo hacían los periodistas de Correa. Son otros “patriotas” a los que solo les interesa tener más tajada en su ámbito, como igual las universidades privadas que ya le han dado el Honoris Causa para tener su parte, o alguien cree que es una dádiva desinteresada. Lo han hecho históricamente, y lo hacen por la derecha y por la izquierda. Ya vemos como criticaban a Correa, pero alaban a Lasso sobre lo mismo. Criticaban a Correa de que se tomó el control absoluto del Estado y ahora apoyan a Lasso con la consulta para quitarse de encima a la oposición. Son también parte de la cloaca.

Obviamente, el Estado en su totalidad está corrupto, pero el problema del Estado no es solamente de los individuos como tal, sino que es sistémico. Querer limpiar el Estado es perder tiempo, recursos y expectativas. Más fácil es construir otro sistema que querer sanear el Estado corrupto. En una sociedad corrupta, cualquier Estado será corrompido por los miembros de esa sociedad parasita, sociedad que la han construido las élites. Entonces, el cambio es cultural y ontológico, y eso implica algo estructural, es decir, desnudar a todo el sistema en su conjunto, a la derecha e izquierda, a la democracia y al sistema de partidos políticos, a la forma de elecciones y a la estructura organizacional verticalista del estado y de toda la sociedad, etc.

Villavicencio anda queriendo solo cortar las ramas, pero el tronco y las raíces quedan intactas, como consecuencia volverán a crecer nuevas ramas y no pasará nada. El movimiento indígena con sus falencias y debilidades, hasta ahora es lo más rescatable que tiene este país, y por ahí hay que apuntalar para generar procesos colectivos y comunitarios, y no de salvadores paternalistas. Villavicencio ha roto con el movimiento indígena y viceversa, y la derecha le vitorea. En nuestro caso, también hemos criticado al movimiento indígena en el ánimo de robustecerlo, pero Villavicencio los ha enterrado, así no sea consciente o no lo haga premeditadamente, pues su ego no le permite ver el bosque y ve solo su árbol. Consecuentemente terminará solitario y triste como tanta “buena gente” que ha habido, y que no lograron cambiar el país.


[1] http://www.historiaypresente.com/corrupcion-y-corruptores/

[2] http://www.historiaypresente.com/corrupcion-y-corruptores/

[3] https://www.alteridad.net/2021/09/08/el-nombre-america-viene-de-los-mayas-y-no-de-vespucio/

[4] http://www.historiaypresente.com/corrupcion-y-corruptores/

Por Alteridad

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